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Fútbol de los 70, 80 y 90 con todo tipo de documentales de fútbol (cracks, jugones, ...)

El 5 de Julio de 1966 bajo el sol de Cerdeña, venía al mundo un niño que al tiempo se convertiría en un mago del balón.

Tras iniciar su carrera en el Nuorense y el Sassari Torres 1903, este loco bajito de 1,68 metros de altura aterrizaba en San Paolo en 1989. Su fichaje no despertó mucha euforia entre los napolitanos, ya que por aquel entonces, la squadra italiana estaba en su época dorada al contar con el mejor futbolista del mundo: Diego Armando Maradona.

A pesar de todo, el Nápoles fue un destino determinante para Zola, fundamentalmente por la presencia del astro argentino. Gianfranco era un chico joven con muchísimo talento por explotar y sus cualidades no pasaron desapercibidas para Maradona. El “10” hizo de protector y ambos conectaron muy bien desde el principio, y no sólo sobre el terreno de juego, también en lo personal. El gran Diego le enseñó a perfeccionar sus lanzamientos de falta después de los entrenamientos y le daba buenos consejos, pues a su parecer, estaba convencido de que sería su heredero. Tanta era la fe de Maradona en Zola que un Pisa – Nápoles, éste le cedió la camiseta con el número 10 a la espalda, mientras que el argentino jugaría aquel partido con el 9.
zola maradona

Las cosas en San Paolo no iban mal y el primer año de Gianfranco se cerró con la conquista del segundo Scudetto de la historia del club napolitano. Pero poco después llegaría la tormenta; Diego Armando Maradona daba positivo en un control antidopaje, lo que provocó una dura sanción y su posterior salida del club. Aquello fue el declive de la gran época del Nápoles y en 1993 Zola fichaba por el Parma.

El conjunto de la marca Parmalat estaba en la cumbre de la liga italiana y contaba con buenos jugadores como Faustino Asprilla, Dino Baggio, Thomas Brolin y Néstor Sensini entre otros. Bajo el mando de Nevio Scala levantaron la Copa de la UEFA y la Supercopa de Europa, además de el subcampeonato de la Serie A.

En 1996 Zola llegaba a Stamford Bridge para enrolarse en las filas del Chelsea, en el que compartiría vestuario con grandes futbolistas de la talla de Ruud Gullit, Gianluca Vialli, Petrescu o Di Matteo. Su fichaje levantaba algunas dudas, pues eran muchos los que se atrevían a decir que un jugador tan bajito no triunfaría en la Premier League. Pero Gianfranco Zola tenía calidad y fútbol en demasía para rato. El italiano fue el buque insignia de un Chelsea que con él en sus filas lograría salir campeón de 2 FA Cup, 1 Copa de la Liga, 1 Recopa de Europa (torneo ya extinto que enfrentaba a los campeones de copa de toda Europa) y 1 Supercopa de Europa (ganada nada más y nada menos que a un Real Madrid plagado de estrellas). Cabe destacar también el título de futbolista del año de la Premier League en 1997.

Parecía que todo era alegría en Stamford Bridge, pero la llegada de Claudio Ranieri al conjunto blue en la temporada 2000/2001 relegaría a Gianfranco al banquillo en beneficio de la dupla formada por Hasselbaink y Gudjohnsen. En cualquier caso, Zola volvió a completar una destacada actuación marcando goles de todos los colores y dejando grandes detalles de su inmensa calidad.

La 2002/2003 sería la última temporada de Zola en el Chelsea, a pesar de que el propio Roman Abramovich intentó convencer al italiano para que se quedase, a éste le ilusionaba colgar las botas en su querida Cerdeña, concretamente en las filas del Cagliari.

Los aficionados del conjunto inglés nunca olvidarán a ese pequeño “10” que jugaba con el “25” y tantas tardes mágicas les regaló.

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